Lomi lomi

También conocido como masaje hawaiano. Procede de la Polinesia y está vinculado con la filosofía Huna, filosofía milenaria que se mantiene actualmente. Se basa en la observación de la naturaleza, el respeto por las leyes naturales y la consideración del ser humano como parte de un todo. Reconoce todos los aspectos de las personas: aspecto físico, aspecto emocional, aspecto energético, aspecto mental, aspecto espiritual y lo considera como un todo único.

Lomi significa masaje. Se emplean movimientos en un oleaje rítmico que copian el fluir de las olas marinas y que abarcan todo el cuerpo. El terapeuta usa manos, codos, pulgares, nudillos y una amplia variedad de técnicas aplicadas con los antebrazos. Combina un ritmo a veces vigoroso y dinámico y/o a veces lento y profundo y/o a veces suave y sutil en función de cada caso individual y momento específico, con la finalidad de generar cambios positivos en el organismo y favorecer el equilibrio armónico de la persona. Se utilizan aceites vegetales de primera calidad, especialmente de coco, y ocasionalmente piedras calientes.

Este masaje relaja profundamente y aumenta la consiciencia del esquema corporal. Favorece un sueño profundo y reparador, elimina los estados de ansiedad y angustia, ayuda a transmutar los estados depresivos. También reduce el estrés físico y mental, aumenta la circulación periférica, mejora la movilidad articular, equilibra las funciones endocrinas, favorece la eliminación de desechos biológicos y reduce ostensiblemente el dolor muscular y articular.

El masaje se recibe sobre camilla y dura unos 70 minutos. Se recibe sin ropa (se proporciona un tanga desechable). Después del masaje es aconsejable dejar que el aceite penetre en las capas dérmicas de la piel y es preferible no ducharse en unas horas para agudizar el efecto. Por tanto se aconseja llevar ropa cómoda para después del masaje.